viernes, 9 de diciembre de 2016

Arramplar con todo y socialismo son sinónimos

Todo el mundo que me lea y que tenga un blog estará de acuerdo conmigo. Esta es una afición que sea escribiendo bien, mal, regular o peor no te aporta nada material. A unos les gusta el bricolaje, a otros la caza, a mi me gusta escribir. Lo único que ganamos los que nos animamos a escribir blogs es la satisfacción que produce el mero hecho de escribir, el que se te lea y el que, si gusta, sea reconocido.

Hace poco más de un mes publiqué un artículo titulado "Los pijomunistas" que para mi sorpresa y satisfacción personal se convirtió en un artículo viral compartido en infinidad de sitios. En todas partes donde lo he visto compartido el propietario del blog o la web ha tenido la consideración y elegancia de citar al autor y enlazar el artículo con el original. Eso hasta ahora, hoy me he encontrado con la "sorpresa" de que también ha sido compartido en una web oficial del PSOE. Concretamente en la web vertebra.psoe.es de Aragón, aquí esta el enlace concreto del artículo.

Esta web oficial lo que ha hecho es un mero copia/pega sin más. No han citado ni este blog, ni al autor y ni siquiera han enlazado el artículo con el original. Partiendo de la base que yo no soy santo de la devoción del PSOE, ellos tampoco lo son mío, no entiendo el motivo de compartir el artículo de esa forma. O solo lo puedo entender en tres supuestos:

1- Han visto mi perfil y trayectoria en redes sociales y como yo no soy de su palo, si no todo lo contrario, han evitado citarme, aunque el artículo obviamente les haya gustado.
2- Van por la vida de divos y se piensan que pueden hacer por el mundo lo que quieran, aunque sea con cosas como estas que no van a ningún lado. Solo a que ellos queden mal, porque está claro que les da igual todo.
3- Que haya sido un simple error, el cual hasta el momento no han subsanado, a pesar de haberles advertido por redes sociales.

Fíjense que utilizo hasta el supuesto de una presunción de error, aunque el artículo lleve ya allí publicado desde el día 6 de Noviembre de 2016. Ya sabemos, queridos socialistas, que ustedes pasan por encima de todo con tal de hacer lo que quieran, pero déjennos a los pobres nuestros pocos segundos de gloria. Y aunque no sea por esos segundos de gloria, procuren ser un poco más educados y caballerosos. Inténtenlo aunque sea, no es tan difícil. ¿O sí? 

miércoles, 7 de diciembre de 2016

@lagarder81, sin techo pero con datos y wifi

La verdad es que no tengo mucho que decir sobre este  (Lagarder Danciu) porque no le conozco. Solo sé, por lo que el dice en su bio de Twitter, que es rumano, gitano, gay y sin techo. También sé, por lo que parece, que su forma de vida es tratar de reventar manifestaciones de no afines y sobre todo llamar la atención. Vive en un país, España, al que llama franquista; él, que viene de un país con tanta trayectoria democrática como es Rumanía, que ha tenido que sufrir al gran Ceaucescu. Sí, ese gran líder al que sus compatriotas acabaron matando junto con su mujer, de lo mucho que le querían y lo felices que estaban bajo su mandato.

Entiendo que este Lagarder nació en el año 1981, basándome en su avatar de Twitter, con lo cual ni ha sufrido a su Ceaucescu, ni mucho menos a nuestro Franco, puesto que ni siquiera es español. ¿En qué se basa este tipo entonces? En intentar vivir de líder de los antisistema en un país como es España, que aguanta tanto que él debía creer que aguantaba hasta el infinito y más allá. Ahora el cuento se ha acabado, le han comunicado a este muchachote que en 15 días tiene que irse de España, ha sido expulsado. 

Por supuesto que el tal Lagarder ha puesto el grito en el cielo y detrás de él todos sus fieles, de cuyas familias también vive, "el activista". Pero lo que más me alucina de él es que va diciendo que es un "sin techo", ¿con wifi? ¿Con datos en el móvil? ¿Quién se puede creer ese cuento de "sin techo"? Pues solamente se lo puede creer quien quiere o quien se deja. Este tipo es un caradura de la vida como hay muchos, español y extranjero, que viven del cuento. ¿Qué sabes tú de Franco, Lagarder? No tienes ni idea de Franco porque ni habías nacido y ni siquiera eres español. Me pregunto quien le pagará todos sus desplazamientos y gastos a este "sin techo", que lleva el ritmo de vida de un asalariado y no precisamente mileurista.

Tipos como este no deberían ser expulsados por las autoridades. Les deberían echar a patadas de España sus propios compatriotas. Esos que vinieron a este país buscando una vida mejor y que lo están consiguiendo con esfuerzo. Esos a los que tipos como este Lagarder solo les perjudica, incluso más que a los españoles, ya que nosotros estamos en nuestra casa.

martes, 6 de diciembre de 2016

Estado de bienestar, tu dinero me lo quedo yo

Estoy últimamente alucinado por la forma que tienen de tratar todos los medios de comunicación españoles las diferentes elecciones o votaciones que se producen por el mundo y sobre todo en Europa. En esa forma de tratar esas elecciones curiosamente parecen haberse puesto todos de acuerdo. Parece que todos tuvieran un favorito y un detestado, como sucedió en las elecciones entre Trump y Clinton. Trump era el malísimo y Clinton era la menos mala e incluso a veces la buena. Parece que las élites empiezan a tener miedo de que con tanta elección se les puede acabar el chollo y se les pueda fastidiar el chiringuito y están poniendo toda la carne en el asador.

Para eso están utilizando a los medios de comunicación, a todos, que casualmente están coincidiendo en sus apreciaciones y en sus conclusiones. El falso estado de bienestar se está viniendo abajo, la gente está empezando a despertar y se está dando cuenta de la mentira absoluta en la que han estado viviendo tantos años. Cada día se paga más en impuestos a cambio de menos y cada vez somos más conscientes de que todo esto no es lógico. No es lógico que el estado nos hubiera tenido convencidos que ellos iban a administrar mejor nuestro dinero que nosotros y no es lógico, tampoco, que nos hubieran convencido que todo eso lo hacían por nuestro bien.

Los estados europeos, incluído el español, parecieran estar gobernados por ludópatas que no tuvieran límite en su ludopatía gastando cada día más. Nunca es suficiente, es necesario aumentar la recaudación continuamente para que ellos vivan cada vez mejor, privándose cada vez de menos. Para camuflar, hasta ahora lo habían tenido muy fácil, la salud, la educación, las jubilaciones, pero eso ya no cuela. Nos habría salido mucho más barato a cada uno de nosotros pagar todo eso por nuestra cuenta, en lugar de ser continuamente saqueados por el estado.

La socialdemocracia no funciona, no sé si lo habrá hecho alguna vez, pero ya se les acabó la credibilidad. La avaricia rompe el saco y ellos han sido demasiado avariciosos, han vivido demasiado bien. Ahora lo que la gente está empezando a demandar es menos estado y menos engaños. La gente está empezando a darse cuenta de que el dinero donde mejor está es en el bolsillo de quien lo gana. La gente está empezando a preguntarse el motivo por el que cada vez trabaje más y cada vez puede disponer menos de su propio dinero por culpa del estado. Algunos se equivocan de camino y eligen opciones comunistas, todavía más saqueadoras. Pero a algunos no nos la cuelan ni comunistas ni socialdemócratsa porque ya nos tienen bastante hartos.


domingo, 4 de diciembre de 2016

Estoy alucinando


Estoy alucinando, hace dos días que nos han dicho que nos iban a subir hasta los impuestos de los refrescos -por salud- y  la gente se dedica a insultar a un tipo que le embargan su impresionante sueldo por no pagar la pensión a su ex-mujer.

Estoy alucinando, hace dos días nos han dicho que el problema de que el estado no tenga dinero es de los que pagamos y no de los que gastan y a la gente lo que le preocupa es si lo dice uno de los suyos o no para justificarlo.

Estoy alucinando, cada día nos roban más dinero desde el estado mientras va en coche oficial hasta el bedel y las consecuencias son que los que votan una cosa lo justifican todo y los que votan la otra también, pero de los suyos.

Estoy alucinando, nos quieren prohibir pagar en efectivo hasta la caña del bar para controlarnos y mientras tanto la gente aplaude con las orejas porque eso es muy moderno, estamos a la última.

Estoy alucinando, nos cuentan que nos van a robar aún más justo el día anterior a un Barcelona Real Madrid y son muchos más los comentarios por el partido que por el robo.

Estoy alucinando, unos se pegan por lo que dicen los de A y los otros por los que dicen los de B, pero tanto los que dicen A como los que dicen B viven de fábula a cuenta de los que se pegan.

Estoy alucinando que no nos roben más todavía porque nos lo merecemos por imbéciles y por marionetas.


sábado, 3 de diciembre de 2016

El cine español y sus métodos de venta

Imaginen que un vendedor llama a la puerta de su casa y le dice: "Hola imbécil, me cago en tus muertos. Vengo a venderte un seguro". Seguramente no le de tiempo ni a empezar otra frase porque seguramente le den con la puerta en los morros antes de acabar la primera. Es surrealista pensar que alguien que pretenda vendernos algo lo intente hacer con un insulto para conseguir su objetivo. Batiría el récord de ventas negativo de su empresa, el tiempo que su empresa le aguante, claro. Es del género tonto y no entraría en la cabeza de una persona normal.

Pues bien, ese método de venta es el que utiliza la mayoría de la industria cinematográfica española, el del insulto a gran parte de sus clientes potenciales. Los Trueba, Bardem, Toledo, San Juan, etc..pretenden vendernos su producto con el insulto por delante. A mi esto, como persona y profesional de la venta, me ofende y además me sorprende. No entiendo muy bien el objetivo final de esas palabras tan ofensivas hacia gran parte de su público objetivo. 

Los que nos dedicamos a vender sabemos muy bien de qué temas no hablar y, sobre todo, sabemos muy bien cómo comportarnos ante las personas. Cada persona es un mundo y tenemos claro que no podemos actuar de la misma forma en una cita de ventas que en otra. Pues bien, es curioso que esta gente que vive de estar cara al público y de actuar no se de cuenta de eso. Actúan de una forma imprudente y maleducada, algo que no se espera de alguien cuyo trabajo consiste en dar vida a personajes creíbles, aunque no tengan nada que ver con ellos.

A mi me da verdadera pena decir que todo esto provoca que yo, personalmente, evite pagar un duro por ver cualquiera de sus trabajos. Y es una pena porque soy español y me gustaría promocionar la industria nacional de cualquier sector. Esto es la evidencia de lo malo que es conseguir el dinero fácil. Si el estado te subvenciona de entrada y a fondo perdido, no harás ningún esfuerzo ni por hacer, ni por vender un buen producto. Así les va después en taquilla, que no venden un duro. Vagos, maleducados y profesionales nefastos.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Este estado feudal sí que es defraudador

El otro día, paseando por una calle de mi ciudad, en la que hay un edificio oficial de mi comunidad autónoma, debía haber algún tipo de evento oficial. No había escuchado nada en las noticias, pero era más que evidente. ¿Por qué? Pues porque pude contar por decenas los típicos cochazos con lunas tintadas que estaban aparcados esperando a sus ilustres ocupantes. Allí estaban las decenas de chóferes que conducían cada coche, de charla, apoyados en los mismos y fumándose un pitillo. Y no crean que es que estaba allí todo el gobierno de la nación con sus ministros o el mismísimo Rey de España con sus escoltas varias, no. Eran directores de algo, consejeros de no se qué y algún que otro alto cargo de la comunidad autónoma.

Hoy aparece en las noticias que el gobierno va a subir impuestos de no se cuántas cosas y va a perseguir la economía sumergida y el "fraude" que cometen, cometemos, todos los españoles. Está claro, por eso hay un déficit en el estado terrible. No es porque cada día gasten más. No es, por supuesto, porque haya comunidades autónomas con embajadas por todo el mundo, con el beneplácito y permisividad del gobierno central. No es porque estemos gobernados por inútiles que no tienen ni la capacidad, ni la valentía, de recortar de lo suyo para que deje de vivir tanto amigote.

Si vas por la calle te das cuenta de la aberración que es plantear una nueva subida de impuestos. Cada coche que ves circulando está pagando un impuesto por cada metro que recorre. Vas a un supermercado y cada vez que pita la caja es impuesto para el estado. Te tomas una cerveza y es impuesto para el estado. Compras el pan, el periódico, enciendes la luz de casa, la calefacción, el agua...y de ahí también recauda el estado. Es prácticamente imposible encontrar un solo movimiento en nuestra rutina de vida diaria por la cual el estado no se lleve un pellizco, o mejor, el mayor pellizco. Y todavía no es suficiente. ¿Alguien es capaz de imaginar lo que puede llegar a recaudar el estado solo por vivir en España, solo por nuestra vida rutinaria normal? Yo creo que es tal la ingente cantidad de dinero que es imposible de calcular. Y todavía no da.

En la primera legislatura de Rajoy se dijo que se iba a afrontar un importante recorte de gastos en las administraciones públicas. Lo habrán hecho, no lo dudo, pero si ha sido importante todavía no es suficiente, es evidente, ¿no? Pues además de eso todavía nos vienen con el descaro de decir que el problema es el fraude y la economía sumergida. Claro, es que es muy difícil decir que el problema principal son ellos mismos. Inútiles, cobardes y, lo peor de todo, mentirosos. Y yo aquí sigo esperando que aparezca un verdadero partido de derechas que practique una verdadera política liberal. La de fomentar el esfuerzo individual y la de adelgazar este asqueroso estado mastodóntico que nos está asfixiando.

Socialistas, podemitas, comunistas varios. No, a vosotros no os querría ver gobernando ni en pintura. Son muchas las veces que habéis dicho que esto todavía os parece poco. Estos son malos, pero vosotros sois peores. 

martes, 29 de noviembre de 2016

España, país repleto de fariseos

No hay nadie más perfecto en el mundo que uno mismo para sí mismo. Eso es una realidad que por mucho que intentemos disimular delante de cualquiera es más que evidente. Nos gusta sacar punta a todo, pero a los de alrededor. Nos gusta cotillear, a unos más que a otros, y nos gusta sobre todo juzgar al de al lado. Que no nos enteremos de ningún error grave que haya cometido otro que le sacaremos punta hasta que el lápiz sea capaz de cortar un cristal. Es más, muchos leerán estas lineas y dirán para sí mismos, "pues yo no". Vale, pues tu no, pregúntale al de al lado, ya verás lo que te dice.

Todo esto se evidencia más desde el nacimiento de las redes sociales. Ahí es donde sale todo el mundo a darse golpes de pecho. ¿Que aparece un defraudador de Hacienda? Aparecerán cientos de miles llamándole de todo, porque ellos nunca han cometido ninguna irregularidad. ¿Que aparece una persona de éxito, con grandes logros en la vida? Que no le pillen en un renuncio público que llegarán los santurrones "perfectos" y saldrán a darse golpes de pecho poniéndole verde. Presumiendo de una perfección que seguro no tienen y que en la mayoría de las casos, para su fortuna, no se va a demostrar nunca.

En España, a pesar de lo que diga la ley, no existe la presunción de inocencia o, por lo menos, no para todos. Hay algunas personas a las que se les busca la culpabilidad continuamente y en cuanto se ve el más mínimo resquicio por donde atacarle a por él que van los "perfectos". Esos que viven a la puerta de los juzgados para ver quien es el acusado, o sospechoso, y ponerle de vuelta y media en el paseillo que tenga que hacer para asistir a cualquiera de sus vistas.

Una cosa es la crítica y otra el golpe de pecho. La Biblia es uno más de esos denostados libros por la nueva clase de "perfectos". Pero dice una gran verdad que ni siquiera el paso de los siglos ha conseguido contradecir nunca, "quien esté libre de pecado que tire la primera piedra". Pues eso, fariseos, menos golpes de pecho y más mirar vuestro ombligo. Mucho hablar, mucho gritar y mucho golpe de pecho, pero habría que ver lo que tenéis escondido cada uno de vosotros en vuestras vidas.